Si ya has empezado a incorporar los ejercicios de Kegel a tu rutina, ¡enhorabuena! Estás fortaleciendo una parte fundamental de tu cuerpo. Pero, ¿sabías que existen herramientas que pueden ayudarte a avanzar aún más?
Las bolas Kegel, también conocidas como bolas chinas, son una opción muy práctica para quienes quieren dar un paso más en el entrenamiento del suelo pélvico. En esta segunda parte, te explicamos qué tipos existen, cómo se usan, cómo cuidarlas y por qué pueden ser especialmente útiles en casos como las pérdidas de orina o después del parto.
¿Qué son exactamente las bolas Kegel?
Son pequeños dispositivos que se introducen en la vagina para añadir resistencia al ejercicio de Kegel. Su uso estimula los músculos del suelo pélvico para que trabajen de manera continua y progresiva, ayudando a ganar fuerza, tono y control.
El movimiento natural del cuerpo —al caminar o estar de pie— hace que estas bolas generen micromovimientos internos, que obligan a los músculos a mantenerse activos para sostenerlas en su lugar.
¿Por qué se llaman bolas chinas?
Aunque hoy preferimos hablar de “bolas Kegel” para destacar su función terapéutica, el término “bolas chinas” tiene raíces históricas. En culturas orientales como la china y la japonesa, estas bolas se usaban desde hace siglos con fines tanto eróticos como de cuidado íntimo. Su diseño tradicional incluía esferas con una pequeña bola interna que vibraba con el movimiento, creando una estimulación natural.
Hoy en día, se han perfeccionado y diversificado, pero la esencia sigue siendo la misma: activar la musculatura pélvica de manera suave y efectiva.
¿Qué tipos de bolas Kegel existen?
Existen varios tipos de bolas kegel:
Clásicas (sin vibración)
Simples y eficaces, vienen con una o dos bolas con peso interno. El movimiento genera una vibración pasiva que estimula la musculatura.
Con pesos progresivos
Incluyen varios dispositivos con pesos diferentes, para que vayas avanzando según ganes fuerza. Ideal si quieres un entrenamiento estructurado.
Vibradoras (manuales o con control remoto)
Incorporan vibración activa, lo que puede facilitar la contracción muscular o sumar un componente de placer.
Con app o sensor
Algunas bolas se conectan al móvil y ofrecen rutinas guiadas, juegos interactivos o seguimiento de progreso. Muy útiles si necesitas motivación extra o quieres entrenar con más precisión.
De una sola bola (ligera y grande)
Recomendadas para principiantes, postparto o personas con poco tono muscular. Fáciles de colocar y mantener.
¿Cómo se usan?
- Lávalas bien antes y después de cada uso.
- Aplica un poco de lubricante a base de agua para facilitar la inserción.
- Insértalas suavemente, como un tampón.
- Camina, realiza tareas cotidianas o practica ejercicios de Kegel con ellas puestas.
- Empieza con 10-15 minutos, 2-3 veces por semana, y aumenta según tu comodidad.
- Retíralas despacio tirando del cordón o empujando con los músculos vaginales.
Si sientes dolor, presión excesiva o molestias, retíralas y consulta con una profesional.
¿Qué ejercicios puedo hacer con ellas puestas?
Además de usarlas durante actividades diarias, puedes practicar ejercicios específicos:
Contracciones lentas
Aprieta los músculos del suelo pélvico durante 5 segundos, suelta 5 segundos. Repite 10 veces.
Contracciones rápidas
Aprieta y suelta rápidamente, como si hicieras “pulsos”. Haz series de 10.
Elevación progresiva
Contrae en tres fases (suave, medio, fuerte) y relaja en orden inverso. 5 repeticiones.
Haz estos ejercicios 2-3 veces por semana, siempre respetando los tiempos de descanso.
Beneficios adicionales: el papel de las bolas Kegel frente a la incontinencia
Una de las razones más frecuentes por las que muchas personas se interesan por las bolas Kegel es para mejorar los síntomas de incontinencia urinaria leve. Y es que el entrenamiento con peso puede:
- Mejorar el tono muscular en casos de debilidad del suelo pélvico.
- Prevenir o reducir las pérdidas involuntarias al toser, reír o hacer ejercicio.
- Ayudar a recuperar el control postparto o durante la menopausia.
- Si tus pérdidas son frecuentes, te recomendamos consultar con una fisioterapeuta especializada. El uso de bolas puede ser parte del tratamiento, pero lo ideal es que se adapte a tu caso específico.
¿Con qué frecuencia usarlas y por cuánto tiempo?
Empieza con sesiones cortas de 10 a 15 minutos, 2 o 3 veces por semana. A medida que tu musculatura se fortalece, puedes ampliar hasta 30 minutos por día.
Lo más importante no es el tiempo exacto, sino la regularidad y la comodidad.
Limpieza y cuidado
Tu salud íntima también depende de una buena higiene:
- Lava las bolas antes y después de usarlas con agua tibia y jabón neutro o un limpiador específico para juguetes íntimos.
- Sécalas con una toalla limpia o déjalas secar al aire.
- Guárdalas en su bolsita de tela o estuche, lejos de la humedad.
- Evita productos abrasivos como alcohol o cloro.
¿Cuándo no es recomendable usarlas?
Evita su uso si estás embarazada sin indicación médica, tienes una infección vaginal activa, dolor al insertarlas o sospechas de prolapso. Ante cualquier duda, consulta con una profesional de salud pélvica.
Las bolas Kegel no solo sirven para intensificar tus ejercicios: son una herramienta de conexión con tu cuerpo, salud y placer. Bien utilizadas, pueden ayudarte a mejorar el control muscular, reducir pérdidas de orina, aumentar el placer sexual y cuidar tu salud pélvica a lo largo de la vida.
Son el complemento perfecto para llevar tu práctica de Kegel al siguiente nivel.
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